El programa de inclusión laboral de Santiago incorporó el pasado año a 185 nuevas personas y logró 111 contratos de trabajo, mayoritariamente centrados en el sector servicios y de carácter temporal. Son los datos más representativos de esa actividad que recoge la memoria que ayer presentó la concejala de Benestar Social, la socialista Mar Martín, y que evidencia también que las mujeres son las usuarias mayoritarias (55,7%) del servicio y que la crisis, específicamente la del ladrillo, prácticamente ha duplicado la demanda de incorporación masculina en los dos últimos años. Frente a las 84 hombres que sumaron los ejercicios del 2007 y el 2008, en el último bienio las altas de varones en dicho programa llegaron a las 169.
Asumido por el Ayuntamiento a través de un convenio con la Xunta y financiado por el Fondo Social Europeo, este plan está dirigido a promover la inserción social y laboral de colectivos en situación o grave riesgo de exclusión social a través del desarrollo de procesos individualizados e integrales de inserción en los que no solo se les adiestra en habilidades sociales, sino que se les ofrece formación complementaria, programas de capacitación, preparación de entrevistas de trabajo, apoyo y asesoramiento en la búsqueda de este e incluso seguimiento en algunos casos cuando se produce la inserción laboral.
Situaciones de exclusión
Las situaciones de riesgo de exclusión social son muy variadas (problemas de salud, discapacidades, desempleados de larga duración, inmigración, baja formación o escasez de recursos, entre otros). Y entre esos colectivos, los inmigrantes fueron los más numerosos entre las 185 nuevas incorporaciones (34,6%), seguidos de aquellos de escasos recursos (14,1%), de personas con discapacidad (10,3%) y de minorías étnicas (7,6%).
La mayoría de estos casos (65,4%) llegan al plan de inclusión derivadas por las trabajadoras sociales desde las unidades de trabajo social, aunque un porcentaje también elevado (15%), según la memoria, acuden por iniciativa propia.
En adelante, sin embargo, lo tendrán más difícil para acceder a los servicios de atención individualizada, toda vez que el programa continuará con el único apoyo del Concello. La Xunta ha retirado del plan gallego a los ayuntamientos de las grandes ciudades, según Martín, lo que ha dejado a Santiago sin los 140.000 euros que percibía del Fondo Social Europeo a través de la comunidad autónoma.
Aun en esas circunstancias, Raxoi ha decidido continuar con esa actividad, aunque la merma de fondos le obligará a reestructurarla. De principio tendrá que prescindir de la psicóloga que el programa tenía hasta ahora, lo que reducirá precisamente la atención individualizada que recibían los usuarios en distintas fases del proceso para prepararlos para la inserción laboral. Esa atención se limitará ahora a aquellas personas «con características muy específicas», y con los demás se potenciará el trabajo en grupo.
La mayoría de los usuarios están entre los 25 y 45 años (56,2%), seguida de los que superan los 45 (32,4%) y de los menores de 25 (11,4%). Este año se prestará una atención especial a los de 16 a 18 años que fracasan escolarmente «y que quedan al margen de todo, que ni estudian ni trabajan», afirma Mar Martín.
«Habrá que hacer una remodelación del programa al carecer de la ayuda del plan gallego»
Fuente: Mar Martín (La Voz de Galicia)
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